21 junio 2010

Jaipur (Reseña)


El olor a cuero y especias, los brillantes diamantes junto al oro más puro. Platos y jarras de plata bruñida envuelto todo en las más hermosas telas. Dos comerciantes quieren tener el favor del soberano y ser el suministrador oficial de palacio. Así es el bazar donde se desarrolla la acción de Jaipur. Un juego exótico sobre una tierra exótica.

El juego está teniendo unas muy buenas críticas por parte del público y la prensa especializada. Y yo las corroboro. El sistema ideado por Sébastien Pauchon es sorprendentemente elegante. Presentado en Essen 2009, en cuanto lo vi me entró por los ojos. Su grafismo colorista, como un gran bazar, atrapa al usuario y lo transporta a ese mundo lejano de comerciantes y camellos.

El color de los componentes es hipnótico.

Los componentes son de una gran calidad tanto las cartas como las fichas. Las cartas tienen una textura duradera del tipo de Mamma Mia y Toma 6!. Además tienen los bordes blancos, con lo que no hemos de preocuparnos por el desgaste y las marcas que se producen al barajar, tan visibles cuando el borde es de color. Las fichas vienen ya fuera del troquel y son de un cartón lo suficientemente grueso como para que sea cómodo manejarse con ellas. Mención especial haré del plástico interior de la caja que sirve para organizar tanto fichas como cartas por lo bonito que luce.Una caja del mismo tamaño que Ciudadelas, bastante ajustada y con muy poco aire, lo que favorece poderlo transportar fácilmente.

Detalle del cuidado organizador de fichas y cartas.

Nos metemos ahora en la parte de la mecánica de juego. 

La preparación de la partida es muy rápida.  Se bajara el mazo que contiene los productos (telas, oro, cuero, especias, plata y gemas) y los camellos. Para disponer el mercado se sitúan 3 cartas de camello entre ambos jugadores y dos cartas aleatorias del mazo. Las fichas de productos se ponen a mano, así como las fichas de bonus por grandes ventas. Cada jugador roba 5 cartas del mazo que será su mano, de estas pone sobre la mesa, frente a el, todos los camellos que le hayan salido y estos serán su caravana. Y listo, ya esta todo dispuesto para convertirte en el comerciante más reputado de Jaipur. 

Disposición de la mesa: el mercado al centro, el mazo, las fichas a mano, 
los camellos sobre la mesa,...

El juego es bien sencillo, se juega al mejor de tres rondas y cada una de estas termina cuando se agota el mazo de juego o tres de las hileras de productos, lo que ocurra antes. Estas fichas de producto se ordenan de forma descendente, es decir, que cuanto antes vendas productos más rupias conseguirás por ellos. Además si vendes 3, 4 o 5 productos del mismo tipo a la vez obtienes un bonus en rupias por gran venta. Gana cada ronda el que más rupias consiga al finalizar esta.

De abajo a arriba las fichas de cuero, especias y telas. 
Al fondo las fichas de bonus por vender 3, 4 o 5 productos iguales

Durante su turno un jugador puede comprar productos o vender productos. 

Si compra tiene tres opciones, compra un sólo producto del mercado actual, compra todos los camellos del mercado actual o compra todos los productos que quiera del mercado actual. En el primer y segundo caso las cartas que ha cogido se sustituyen por cartas del mazo. En el tercer caso, cuando coge todos aquellos productos que quiera, el jugador ha de devolver al mercado productos de su mano o camellos de su caravana (o una mezcla de ambos). Recordando que el mercado ha de tener siempre cinco cartas y que el jugador no puede acabar su turno con más de 7 cartas en la mano (los camellos de la caravana no cuentan para este límite).

Por otro lado el jugador puede decidir vender. Para ello intercambiará la cantidad de cartas que quiera de un mismo producto que tenga en mano por fichas de este. Si este intercambio es de 3, 4 o más cartas cogerá una ficha de bonus de igual número que las cartas descartadas. Hay que tener en cuenta que se puede vender una sola carta y coger una sola ficha salvo para el oro, plata y gemas que se han de vender como mínimo 2 cartas cada vez.

Olvidaba decir que al acabar cada ronda se mira cual de los dos jugadores tiene más camellos. Este ganará la ficha bonus de Gran Caravana que le hará sumar 5 rupias más a su marcador.

Si quieres leerte las reglas oficiales puedes encontrarlas aquí.

Los turnos de los jugadores se van alternando comprando y vendiendo, dejándole al oponente sólo camellos en el mercado (lo que joroba bastante, porque cuando los robas todos entran un buen montón de productos  nuevos del mazo y el que tenga el siguiente turno tendrá preferencia en la compra), intentando hacerte con los valores altos de mercancía antes que se devalúe.  Un auténtico mercadeo de productos, lo que hace que te metas en el papel de comerciante muy rápido.

La primera partida la jugué ayer con Belén, que se ha revelado como una auténtica todo terreno en lo que a probar juegos se refiere. La partida fue tensa desde el principio, a cara de perro, como auténticos comerciantes que pugnan por la supremacía del mercado en Jaipur. Más de una vez se clamó al cielo al ver las mercancías que entraban en juego al coger camellos del mercado (que para mi es como si llegase una caravana de productos a Jaipur) y como tu rival se quedaba con las mejores. Al final gano ella por 2 a 1 y estoy seguro que seguiremos jugando a este fantástico juego que recomiendo. Un juego que estoy seguro se convertirá en uno de los grandes para dos jugadores. Esperemos una variante/expansión de Sébastien Pauchon para más de dos.

Me gusta y puede gustarte: los bonitos componentes, lo fácil de transportar, muy rápido de explicar y jugar, lo original de la mecánica de compra-venta, como capta el espíritu del mercadeo, lo bien pegada que está temática y mecánica.

No me gusta y puede no gustarte: que sea exclusivo a 2 jugadores, el azar que reina en un juego de cartas, que te toque coger 5 camellos del mercado y se te quede cara de tonto al ver como, al reponer, salen oro, plata o gemas que tu oponente va a poder comprar inmediatamente.


4 comentarios:

Mr. Meeple dijo...

Buenas compañeros ludopáticos.

Enhorabuena por vuestro blog, que sigo cada día.

He visto que sois unos adictos al Ghost Stories y necesito ayuda al respecto. No me acerco ni por asomo a Wu Feng y estoy frustrado.

Además tengo un par de dudas sobre los iconos.

Están todas en uno de los posts de mi blog: http://theblackmeeple.blogspot.com/2010/06/ghost-stories.html

Echadme una mano, por favor!!

Saludos

Mr. Meeple

Mr. Meeple dijo...

Por cierto, he visto que tenéis por ahí un San Marco y me interesa bastante conseguir uno. ¿Sabéis dónde puedo conseguir uno??

Gracias de nuevo.

Mr. Meeple

Maskleto dijo...

Saludos Mr. Meeple, con respecto al San Marco decirte que el nuestro vino desde Holanda, y lo adquirí en el mercado de la bgg a un ususario que lo vendía nuevo. Es un juego que, al estar descatalogado y ser bastante perseguido es complicado de pillar. Te dejo el enlace en la bgg del juego, en la zona de Marketplace igual hay alguien que lo venda a buen precio y puedes llegar a un arreglo, eso si, ya te digo que baratos no son.

http://www.boardgamegeek.com/boardgame/1041/san-marco

Maskleto dijo...

Con respecto a los iconos de Ghost Stories he leído bastante sobre ello en foros y creo que puedo darte la solución a tus dudas (Aunque la última palabra siempre la tendrá Antoine Bauza xD)

El escudo (que equivale al dado tachado que aparece en las reglas pero que en la segunda impresión cambiaron el icono en las cartas) significa que el fantasma es inmune a los dados tao. Las fichas tao, la loseta Circle of Prayer, la habilidad Mantra del jugador amarillo, la loseta del brujo y los budhas siguen pudiendo eliminarlo.

Ningún fantasma es, salvo Wu Feng, inmune a Budhas.

El de las fichas de Tao con un cerrojo (que en las reglas aparece como unos tentáculos igual que la ficha que ponemos en juego para indicar su efecto) hace que, desde ese momento y hasta que ese fantasma abandone el tablero,ningún jugador pueden usar fichas de Tao. La loseta de Circle of Prayer si sigue teniendo efecto.

Espero que esto te ayude y puedas derrotar al maligno Wu Feng.

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