28 diciembre 2011

Pandemic, Una Pesadilla Altamente Adictiva (Reseña)


Centro de Control de Enfermedades, Atlanta. A pesar de que la gran sala de reuniones está repleta de médicos, investigadores y expertos, reina un silencio sepulcral mientras el director del Centro desgrana la situación en tono grave. Lo que inicialmente se supuso que era el brote de una nueva plaga, se convirtió tras los primeros análisis de muestras en cuatro enfermedades diferentes, sin aparente relación entre sí y con focos muy alejados. ¿Ataque terrorista? ¿Castigo divino a nuestros excesos? ¿Una amenaza de otro planeta? Quién sabe… Sólo hay una cosa clara: esos cuatro “bichos” se expanden muy rápido, así que si no se descubren  las cuatro vacunas, en un par de semanas no habrá lugar en la Tierra donde esconderse. Y ahí estás tú, en el pellejo de uno de los expertos seleccionados para rastrear y aniquilar las cuatro epidemias, siguiendo sus pasos  a lo largo y ancho del planeta.

Así comienza cualquier partida de Pandemic, un juego cooperativo de Matt Leacock (creador también de Forbidden Island), que te otorga un rol importante, como el de científico, médico, investigador de campo, etc., cada uno de ellos con cualidades específicas que deberemos complementar a la perfección para cumplir tan vital misión para la supervivencia de la raza humana. Y luego, en cuanto tienes todos esos medios al alcance de la mano, el tablero comienza a atacar al grupo sin piedad, una y otra vez, turno tras turno sin descanso, manteniéndote en tensión hasta que en el último segundo se decida si el mundo está perdido o salvado. Y lo más fantástico de esta pesadilla es que las derrotas sólo sirven para que desees enfrentarte de nuevo a las cuatro plagas.

Image courtesy of BGG
¿Y cómo es posible que un juego tan duro sea tan endiabladamente adictivo? Pues con un planteamiento brillante y una serie de mecánicas que incluyen el azar en su justa medida. Y es que, cuando se trata de virus, el azar es un factor. Entremos más a fondo en este tema, que es la base de Pandemic. Inicialmente, y mediante unos cubos de madera coloreados, se representa la aparición de uno o varios virus en nueve ciudades del planeta, con infecciones de mayor o menor importancia. Cada ciudad tiene una carta y, a medida que cada jugador haga sus movimientos, más ciudades se sumarán a las infectadas. Por defecto, el turno de cada jugador consiste en ejecutar cuatro acciones y coger dos cartas de ciudades (de un mazo de ciudades distinto al que se usa para extender las enfermedades). Este segundo mazo proporciona a los jugadores las pistas para descubrir las curas, siendo necesario en principio tener en la mano cinco cartas del mismo color e ir a un centro de investigación como el de Atlanta. Pero en el mazo de ciudades de los jugadores se esconden varias cartas de infección que, al ser descubiertas, harán que surja una infección en el estado más grave en una nueva ciudad y que además barajemos las cartas de ciudades ya infectadas, las coloquemos en lo alto del mazo de infecciones y saquemos varias de ellas, añadiendo un cubo más a cada una. Aquí está el quid de la cuestión: estas ciudades ya están afectadas (a menos que las hayamos limpiado usando nuestras acciones), así que un nuevo mazazo del virus puede hacer que la ciudad se colapse y la infección se propague a TODAS las ciudades limítrofes. Es el temido “outbreak”. Pero claro, si alguna de las urbes vecinas también estaba en situación crítica, puede darse una reacción en cadena. Y el mundo no podrá soportar muchos de estos rebrotes, así que hay que intentar minimizarlos a toda costa.

Image courtesy of BGG
En cuanto se ha jugado un par de veces, uno se da cuenta de dos cosas. Primero, es sorprendente que un juego con tanto azar represente tan bien la propagación exponencial de cuatro epidemias. Es algo realmente bonito de ver, aunque sobre el tablero ello signifique que el juego te está machacando de nuevo. Y segundo, nunca, nunca, nunca hay victorias fáciles en Pandemic. La derrota se oculta tras cada carta y cuanto más control parece que tenemos sobre el tablero, más fácil es que perdamos la partida. Personalmente, he jugado muchas partidas y estoy totalmente enganchado a Pandemic, a pesar de que sólo hemos ganado una vez y de que el juego ha sido capaz de derrotarnos en sólo dos turnos; o de ganarnos porque se nos acabó el mazo de ciudades; o incluso de que, en una de esas partidas “controladas”, perdiésemos simplemente porque el orden en el que jugábamos impedía descubrir la última de las cuatro curas antes de que la infección se descontrolase.

Eso sí, cuando al fin logras vencer a los cuatro virus, la sensación es genial, como si realmente hubieses salvado el mundo. ¡Ah! Y para aquellos que logren convertirse en expertos en el exterminio de pandemias, se puede aumentar la dificultad añadiendo más cartas de epidemia o haciendo que uno de los jugadores adopte el papel de bioterrorista y controle la propagación de las enfermedades en una plantilla oculta mientras el resto del grupo intenta detenerle. Y por último, existe una expansión en la que una de las enfermedades sufre una mutación, convirtiéndose en una epidemia especialmente virulenta, con efectos devastadores sobre las ciudades.

Nuestro momento de gloria, ¡Victoria!
Y para terminar, un consejo: en nuestro grupo siempre jugamos asignando los roles aleatoriamente, para hacer más interesante el reto y buscar nuevas formas de compenetrarnos.

Me gusta y puede gustar: La tensión de una carrera cooperativa contra el reloj. La magnífica representación del crecimiento exponencial de las infecciones. Su rejugabilidad. Las múltiples formas de perder que nos acechan. La satisfacción de la victoria.

No me gusta o puede no gustar: ¿Ah, pero tiene algo malo?


3 comentarios:

Kikaytete dijo...

Tengo sin estrenar la expansión, y para ser un colaborativo (que no me van mucho), este me gusta bastante por lo que indicas de la expansión de las enfermedades. Me parece que el sistema de expansión a ciudades limítrofes es uno de los puntos fuertes del juego.
Sólo hemos conseguido ganar una vez, y es que es chunguísimo.

gudix dijo...

Uououo un cooperativo donde sólo habéis ganado una vez, MOLA!!!.
Me lo han recomendado por varios sitios pero antes prefiero catarlo en alguna feria, no obstante, leyendo tu reseña voy saliendo de dudas :D.

Un saludo.

Kikus dijo...

KIKAYTETE, me alegra saber no sólo que te gusta, sino que nuestro grupo no es el único al que le cuesta horrores ganar. Y es curioso, porque parecería normal que nos hubiésemos cansado tras tantas derrotas, pero es que tiene un punto de: "¡Huyy, esta vez sí que estuvimos cerca!", que te deja enganchado. Y además es totalmente imprevisible: lo mismo te da una soberana paliza cuando pareces tener al grupo perfecto (médico incluido), que estás a punto de ganar con roles menos potentes... o jugando sin darnos cuenta en modo heroico, con una epidemia más de la cuenta :-P
Sin ir más lejos, el día que ganamos, no teníamos médico y sí dos de los personajes que me parecen más difíciles de jugar: el Troubleshooter y el Field Operative.

GUDIX, no dudes en probarlo en cuanto tengas ocasión. Es todo un reto y si te ha llamado la atención que un cooperativo sea tan difícil de vencer, creo que te gustará.

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