04 julio 2011

Félix, el Gato Encerrado (Reseña)

Un juego sencillo no tiene por qué ser tonto y hoy vamos a demostrarlo. El juego que nos ocupa es creación de Friedemann "Alta Tensión" Friese y para mí es una de sus pequeñas maravillas. Este autor ya me sorprendió el año pasado con Famiglia, un juego para dos, también sencillo pero con una mecánica muy inteligente y que reseñamos aquí. Félix, el Gato Encerrado tiene en común con Famiglia el autor, el ilustrador y que ambos son pequeños en tamaño pero grandes juegos en diversión.

Hablamos de un juego ligero, bueno cuando metes gatos, perros y conejos en un saco puede llegar a ser pesado, pero vosotros me entendéis. Lo primero que sorprende es una caja pequeña y con una graciosa ilustración en portada de un par de gatos asomando de un saco. Si lo pensamos bien el tema es una putada, meter gatos y perros en un saco, se la jugó Friedemann con las protectoras de animales, por fortuna ninguno de los animales presentes en el juego sufre ningún daño durante las partidas. Dentro de la caja encontrarás un mazo de 50 cartas, 10 para cada jugador con reverso de 5 colores distintos y 5 cartas más que compondrán el tablero de juego. El tamaño de las cartas, como siempre en los juegos de Friese, raro. En este caso son cartonas grandes, muy lucidas sí, pero poco prácticas para manejarse con ellas y para enfundarlas. Afortunadamente tienen los bordes blancos así que soportan el barajarlas bastante bien. El juego incluye un montón de fichas de color verde (valor 5) y negro (valor 1) que son la moneda, ratones le dicen, no podía ser de otra manera. Por último el marcador de jugador inicial, el ganador de la última ronda, una pieza de madera con forma de saco.

Image courtesy of Boardgamegeek.
Félix es un juego de 3 a 5 jugadores, aunque la verdad a mi me gusta jugarlo a 4 o, mejor aún, a 5, con 3 pierde mucho, quizás por eso lo juego menos de lo que quisiera. La mecánica principal del juego es de subasta con información parcial. Cada ronda de juego se subastará un grupo de cartas con cierto valor que habrán puesto los jugadores en mesa, la particularidad de esta subasta es que al principio sólo sabrás la carta que ha puesto el jugador inicial y la tuya propia, por lo que hay que estar atento a lo que hacen los demás jugadores para tratar de averiguar si su aportación ha sido buena o mala. Este factor de incertidumbre da mucho juego y provoca situaciones muy divertidas. 

Os cuento como se juega, espero no enrollarme mucho.

El desarrollo de una partida es de lo más sencillo. Lo primero, cada jugador recibe las 10 cartas con el reverso de un color y 15 ratones (monedas). Esas 10 cartas son iguales para todos los jugadores a excepción del color del reverso. En ellas encontramos gatos numerados, uno de cada, con valores -8, -5, 3, 5, 8, 11 y 15. Un conejo de valor 0 y dos perros, uno grande y uno pequeño. Antes de empezar cada jugador ofrece su mano boca abajo al jugador de su izquierda y este quitará una carta al azar. Estas cartas se retiran del juego sin mirarlas y permanecerán ocultas, así a cada jugador le faltará una carta pero el resto no sabrá cual es. Una vez hecho esto preparamos el "tablero", se disponen en la mesa las cartas de ratón dependiendo del número de jugadores. Algunas de estas cartas tienen un número encima y unas monedas como ilustración, esto indica el número de fichas de ratón que hay que colocar sobre ella antes de comenzar cada ronda. El saco será el primero y luego el resto en orden numérico ascendente. El juego se compone de 9 rondas, tantas como cartas tiene cada jugador en la mano.

Una partida de 4 jugadores, las Cartas de Ratón encima y las aportadas por cada jugador debajo. Un jugador ya ha pasado y ha cogido los dos ratones de la primera Carta de Ratón. Después ha dado la vuelta a la carta que estaba debajo.
Bueno pues toca empezar a jugar la primera ronda. Empieza el jugador inicial que esta vez será elegido al azar. Ese jugador ha de elegir una carta de su mano y la coloca boca abajo bajo la primera carta de ratón, el saco. Después el jugador a su izquierda elegirá una carta de su mano y la coloca bajo la siguiente carta de ratón, el dos. Así sucesivamente hasta que todos los jugadores hayan puesto una carta boca abajo en mesa. Una vez hecho esto tendremos tantas cartas en mesa como número de jugadores y ese es precisamente el lote (saco) que se va a subastar esa ronda. El valor de un saco depende del valor de las cartas que contenga, por ahora como todas las cartas están boca abajo la única carta que conoces es la que tu mismo has puesto.

Se comienza la subasta dando la vuelta a la primera carta del saco, la que ha puesto el jugador inicial, y este empieza pujando un número de ratones, recuerda que son la moneda del juego, o pasando directamente. El siguiente jugador tiene dos opciones, pujar un número mayor o pasar y así sucesivamente. Siempre que un jugador pase cogerá los ratones que están sobre la primera carta con monedas encima (el "tablero") y una vez hecho esto dará la vuelta a la carta que está bajo ella. De esta manera la información de lo que contiene el saco se va ampliando y los jugadores que aún no hayan pasado pueden pujar en consecuencia. La ronda continúa con los jugadores pujando o pasando. Un jugador que pasa no tiene que pagar nada a la banca, simplemente coge los ratones que haya sobre la siguiente carta de ratón. Cuando todos los jugadores menos uno han pasado este se llevará todas las cartas del saco subastado, paga su puja a la banca, coloca las cartas ganadas frente a el y toma el marcador de jugador inicial. Rellenamos las cartas ratón con monedas y comienza una nueva ronda.

Al final de la novena ronda los jugadores contabilizan los valores de las cartas que han ganado durante la partida y se suma el dinero que les quede, esa será su puntuación final. El que más puntos tenga ganará.

Daros cuenta de que cuando comienza la puja la única información que tiene el jugador inicial es su propia carta, que es la que está boca arriba y la que él ha puesto. En cambio, el resto de jugadores tiene información de dos cartas, la volteada y la suya propia. Además, como las manos son iguales para todos, a excepción de la carta eliminada, y los jugadores saben lo que ha ido jugando el resto durante la partida, pueden intuir, más o menos, que cartas quedan a medida que avanza el juego. Un jugador muy avezado podría saber con muy poco margen de error que cartas quedan por salir en las últimas rondas de juego y actuar en consecuencia.

El perro grande y el pequeño. Muy útiles mientras no estén juntos en el mismo saco.
Se me olvidaba, como dije al principio hay gatos de diversos valores positivos y negativos, además de un conejo de valor 0. Los perros son una excepción que le da mucha gracia al juego. Estos no tienen un valor numérico, en lugar de ello eliminan del juego gatos una vez acabada la puja. El perro grande eliminará del lote el gato de mayor valor y el perro pequeño el de menor valor, de esta manera el ganador del lote puede que pierda su mejor pieza, o la peor. Si en un saco, por casualidad, aparece más de un perro todos ellos serán descartados sin consecuencias. Estas cartas pueden dar un giro radical a una ronda de juego poniéndola patas arriba. Es importante recordar que el dinero en este juego es oculto para dar más emoción a las subastas.

En esta partida a 5 jugadores el valor del saco está ahora mismo en 8 ya que el perro pequeño se eliminaría con el gato de valor -5 (el más pequeño). Claro que si en la carta amarilla que aún está oculta hubiera otro perro ambos se descartarían y el saco pasaría a valer 3. Sólo el jugador amarillo lo sabe y pujará en consecuencia.
En el transcurso de una partida habrá que poner cara de póquer, inflar la puja y otro tipo de perrerías, que bien ha quedado esto aquí, para que tus oponentes ganen lo menos posible. Hay que saber cuando y cuanto pujar si intuyes que el saco lleva gatos muy gordos o cuando retirarse cuando no lo ves claro. Es importante tener en cuenta que, evidentemente, lo óptimo es pagar por un lote menos que la suma de los valores de gatos que contiene. Pagando lo mismo ni habrás ganado ni habrás perdido. Pagando más la has pifiado forastero. Otro momento que hay que aprovechar al máximo es cuando eres el último jugador en poner carta en el saco ya que serás el que más información tenga a la larga durante esa ronda y sabrás perfectamente el valor del lote.

Aprovechando el veranito os propongo este juego porque una de las bondades de Félix, el Gato Encerrado es que es ideal para llevarlo en la mochila a la piscina, la montaña, la playa o donde sea. El precio no será un impedimento porque es de 11,95€, bastante ajustado. Por si fuera poco Edge lo ha editado recientemente en español así que te será fácil encontrarlo en cualquier tienda especializada o tienda online. 

Me gusta y puede gustarte: baratito, desenfadado, sencillo, partidas rápidas, poco despliegue en mesa.

No me gusta o puede no gustarte: requiere 5 jugadores para lucir, el tamaño de las cartas.   

Enlaces de interés:

Página del juego en español:

Página del juego en la BGG:


8 comentarios:

Cartesius dijo...

Maskleto, eres un crack!

Me ha gustado mucho la reseña. Me ha quedado bastante claro cómo va este juego, que lo tenia en el punto de mira. Ahora ha pasado al "Must-have" ;)

Muchas gracias y enhorabuena! :-)

Maskleto dijo...

Gracias Cartesius, a mi me parece un juego pequeño pero excelente. 

Y lo dicho, me gustaría jugarlo más pero el saborcillo a 5 es el que más me gusta y lo reservo para esas ocasiones. Lo mejor es que en cuanto hay cinco jugones (o no), es tan fácil de aprender y tan vistoso que una partidita cae seguro.

Simon Blasco dijo...

para quien quiera probarlo antes de adquirirlo, añadir que en mi blog hay un rediseño denominado Alfredo el elefante

juegosyreglas.blogspot.com

un saludo y gracias por la reseña

Nuria dijo...

Muchas gracias!! Has ayudado a que estas chicas (nosotras) podamos jugar en el tren :)


Muy bueno el tutorial, saludos! 

Maskleto dijo...

Cierto, Félix es ideal como juego de viaje. Muchas gracias a vosotras por visitarnos :D

Jcgnarbona dijo...

Hola,

No entiendo el sistema de pujas, ¿podrías explicarmelo?
Gracias

Maskleto dijo...

Si claro.

La puja comienza revelando el primer gato oculto (el que está bajo el saco en las cartas verdes de la fila de arriba) y se hace en el mismo orden en que se han colocado las cartas ocultas de gatos, es decir, el primero en pujar es el jugador que colocó la carta bajo dicho saco (como puedes ver en las fotos) y a partir de ahí girando hacia la izquierda. Es una puja simple creciente: el primero puja 1 como mínimo y el siguiente tiene dos opciones, superar esa puja (2 o más) o pasar. Si decide superar la puja, el siguiente jugador a la izquierda ha de hacer lo mismo, superar o pasar, y así sucesivamente.

El jugador que pasa está fuera para el resto de la puja pero en compensación recupera el dinero que ha pujado y coge las monedas de la carta que esté sobre el primer gato oculto, revelando entonces ese gato. Esto (si miras la foto del artículo) significa que el primero en pasar coge las dos monedas que hay en la carta verde sobre el primer gato oculto y lo revela, el siguiente que pase 3 y revela, el siguiente 4 y revela y el que más aguante 6 y revela.

Esto deja a un último jugador con todos los gatos a la vista y es el que obligatoriamente se tiene que llevar el saco completo (sea cual sea su valor) por la última puja que hizo. Aquí está la gracia, muchas veces pagas muchísimo por un saco negativo y resulta que el último en pasar se ha llevado 6 monedas.

En una ronda inicialmente la única información que sabe un jugador sobre la suma de los gatos que hay en el saco es el gato inicial y el que ha puesto el mismo, a medida que los jugadores pasan se revela más información, los jugadores ajustarán sus pujas con la información que poseen o pasarán basándose también en esto.

Espero haberte ayudado aunque lo mejor es tener el juego delante y echar una ronda, es muy fácil.

Gracias por pasarte por aquí y saludos.

Popete dijo...

No entiendo muy bien lo de que el dinero es oculto. Y tampoco sé qué hacer cuando se acaba el dinero de la banca al reponer las cartas de ratones.

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