24 abril 2010

ECdlV: Corto Pero Intenso [23.04] (Con Minireseñas de Yak)

LudopÁticoS: Maskleto, Yak y Fran
Jugamos a:


Titan The Arena (3 Partidas) 
Dead End (1 Partidas)

Anotaciones de Yak: 

Este viernes ha sido una jornada muy suave para los ludopáticos donde hemos podido probar dos juegos de cartas que se merecían tener una oportunidad. Las sensaciones que nos han dado los dos juegos han sido un tanto peculiares e imprevistas. Por un lado el Dead End, que ya probamos en una ocasión, y por otro el Titan: The Arena, ambos con mecánicas y temáticas muy distintas.

El primero era un viejo conocido y sabíamos del pie que cojeaba, aunque teníamos la esperanza de que en esta segunda oportunidad fuese mejor. El resultado fue decepcionante, demasiado azar y gran desequilibrio, siendo casi misión imposible remontar a no ser que otro jugador te conceda esa oportunidad. Es el típico juego de supervivencia de zombis, pero con la salvedad de que si los jugadores mueren se convierten precisamente en los muertos que tenemos que evitar. Y, francamente, es mucho más fácil jugar siendo zombi, ya que los puteos que se pueden realizar los jugadores entre ellos son abusivos, y no digamos ya si hay alguna alianza entre jugadores. Las instrucciones siguen siendo liosas y hay ciertas partes del mecanismo que chirrían, sobre todo en lo referente al aforo de las localizaciones, que convierte el juego en un mero análisis numérico de los turnos. Por otro lado, eso de quedarse sin cartas sigue sin quedar del todo resuelto, puede llegar el caso de que un jugador sea incapaz de rellenar su mano de nuevo, lo que es un punto negro difícil de solucionar. En definitiva, el juego tiene una presentación y una temática muy elaborada, pero no acaba de estar del todo bien, quizá con algunos arreglos mejorase y, aún así, en partidas con jugadores impares se hace muy farragoso. La sensación que queda es que dura demasiado para la escasa diversión que ofrece, tendría que ser mucho más dinámico.

Ahora le toca al Titan: The Arena, con unas reglas tan mal explicadas como las del Dead End, y que presentaba la dudosa expectativa de ser un desastre. Y resulta que al final es una maravilla, que pone a prueba tus dotes de previsión del juego de tus rivales. Es un juego muy básico de apuestas donde cada jugador tiene que anticipar los movimientos del rival. Se va haciendo más y más complejo a medida que avanza, exigiendo una gestión férrea de la mano y la utilización precisa de las habilidades de las criaturas en el momento preciso. Y lo más increíble es que se mostró altamente estratégico tanto en una partida con dos jugadores como con tres. No es excesivamente largo (tampoco diría que sea un filler) y encima es entretenido, no es que sea un agobio de pensar, pero tampoco se puede jugar a lo loco. Y lo mejor de todo, el azar no es un factor tan decisivo como esperábamos si sabes jugarlo, ya que las habilidades de las criaturas permiten compensar esa desventaja. Incluso hay cartas y mecanismos que no acabábamos de verles la lógica, pero una vez en marcha todo cobró sentido. Diría, además, que es un juego muy fácil de entender para los profanos y que no tiene una curva de dificultad muy elevada. De hecho, es de esos juegos que se puede aprender sobre la marcha sin leerse las reglas, y te permite ser competitivo ya desde la primera partida.
 

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