27 mayo 2010

Adios Amigos (Reseña)


Como ya hace días desde la última entrada por el parón lúdico he preparado una reseña (con reglas explicadas y todo, menudo avance) de un juego que está en nuestra colección desde hace mucho y que siempre tiene un hueco en nuestra mesa.

Hoy hablaremos de un desternillante juego que puede resolver cualquier conflicto o roce que tengas con  cualquiera de los demás jugadores. Ni más ni menos, que Adios Amigos, más conocido cuando sale a nuestra mesa como "la tremenda balasera". Editado por los alemanes Pegasus Spiele en formato de caja pequeña sorprende por sus mágníficos componentes. Unas balas de plástico, cartuchos de dinamita de madera, contadores de ronda y disparo y las cartas de Desperados. Un atrezzo que, junto a sus sencillísimas reglas, le da una entrada perfecta para grupos de no jugones. Sin olvidar que es un filler ideal para jugarlo entre un Caylus y un Alta Tensión, por ejemplo.

Los componentes. Esas balas que las carga el diablo. La potente dinamita. En primer plano las fichas de disparo del jugador rojo.

Pero bueno, ¿esto de que va? os estaréis preguntando. Pues para resolver esa duda os dejo lo que reza la contraportada de la caja del juego, que igual tampoco os dice nada ni resuelve vuestras apremiantes ganas de saber más sobre este filler:

En algún lugar de México las bandas rivales de desperados se enfrentan.
Para sobrevivir al inevitable tiroteo has de mantener la cabeza fría y tener el dedo más rápido para apretar el gatillo…

Ahora una breve explicación de las reglas (o no tan breve).
Básicamente el juego se trata de no dejar títere con cabeza sobre la mesa. Es decir, aniquilar a los Desperados de tus oponentes antes de que ellos acaben con los tuyos. Expliquemos esto con un poco más de detalle. 
El juego se desarrolla en cinco rondas en la que los jugadores (de 2 a 4) colocarán aleatoriamente delante suyo 3 cartas de desperados para esa ronda. Esta será su "banda" y su objetivo es que al menos uno de sus secuaces sea el último en quedar con vida tras esa ronda de tiroteo. Si lo logra, cosa nada fácil, se llevará un premio en forma de pepitas de oro que contarán como puntos de victoria al final de la partida. Además de esas cartas de Desperados cada jugador cuenta con 2 balas de plástico, un cartucho de dinamita y 10 fichas de disparo numeradas del 0 al 9 que se situarán boca abajo (ocultando el número) frente a él. Estas fichas son de un color diferente para cada jugador para así saber cuantos Desperados a eliminado al final de cada ronda y recompensarlo.
Antes de seguir decir que la fisionomía de un Desperado es bien sencilla. Cada carta tiene dos números, para poder eliminar a ese Desperado un jugador tiene que usar UNA ficha de disparo que sea la suma o la resta de esos dos números.

He aquí seis Desperados de ejemplo. Para poder eliminar estos Desperados se tendría que poner sobre ellos UNA (y sólo una) ficha de disparo con un número que sea la suma o la resta de los números que aparecen en cada una de estas cartas.

Disposición de la mesa en una partida a tres jugadores.

Una de las gracias del juego y probablemente la parte más divertida (y estresante) del mismo es que no hay turnos. El juego se desarrolla simultáneamente en un caos de disparos (manos que dejan fichas de disparo en los Desperados oponentes) que refleja bastante bien lo que es un tiroteo y esa tensión de que puedes "morir" en cualquier momento. 
¿Cómo se hace esto? En cada ronda uno de los jugadores grita ¡Adios Amigos! y entonces se arma la de San Quintín. Al oir esta expresion todos los jugadores levantan dos de sus fichas de disparo (esas situadas frente a él con los números ocultos) y pueden usarlas para eliminar los Desperados de los oponentes como ya expliqué (con una ficha que sea suma o resta de los números que figuran en ese Desperado). Una vez alguien ha puesto un disparo sobre un Desperado este se supone muerto, con lo que ningún otro jugador puede dispararle. Cuando a algún jugador le matan sus tres Desperados no puedeseguir jugando/disparando esa ronda. 

La ronda la gana el último jugador al que le quede uno o más Desperados vivos en mesa cuando hayan muerto los de los demás. En ese momento se verifica que los disparos (sumas y restas) son correctos, penalizando si no lo son y se otorga una pepita a cada jugador por Desperado que haya abatido. El superviviente de la ronda se lleva además las pepitas extras de ronda y una pepita por cada uno de sus Desperados con vida. Como ya habréis imaginado una ronda de juego es muy rápida, el juego es realmente frenético, intentando eliminar a tu/tus oponentes. Después de las cinco rondas cada jugador cuenta las pepitas de oro que posee y el que más tenga será el ganador.

¿Que pasa si las fichas que tengo de disparo boca arriba no me sirven para matar a ningún Desperado en mesa? 
Sencillo, aquí es donde entran en juego las balas de plástico. Cualquier jugador en cualquier momento puede poner una de esas balas en el centro de la mesa y decir ¡Recargo!, entonces TODOS los jugadores levantan dos de sus fichas de disparo que aún permanezcan ocultas y pueden contar con nuevos números para seguir con la matanza. Cada jugador cuenta con dos de estas balas.

¿Para qué sirve la dinamita esa con tan buena pinta?
El uso de la dinamita es bien sencillo. Cualquier jugador en cualquier momento puede poner la dinamita en el centro de la mesa. Entonces todos los demás jugadores dejan de jugar para hacer una cuenta regresiva en alto (si, si, todos a la vez) ¡Diez, Nueve, Ocho.....! durante ese tiempo el jugador que jugó la dinamita puede poner tantas fichas de disparo como quiera sobre UNO de los Desperados de sus oponentes que sumen la misma cantidad que los números en ese Desperado. Es decir la dinamita permite saltarse la regla de un solo disparo por Desperado. Cada jugador cuenta con una dinamita.

Básicamente estas son las reglas. Si quieres verlas al completo, con ejemplos y algún detalle más, este enlace te lleva a ellas.

Una de las ventajas del juego por su sencillez y vistosidad es que es ideal para jugarlo con niños y niñas. El tema del oeste además les es muy atractivo, aunque ciertamente es un poco violento, pero bueno si ven Naruto y esas series japonesas esto es moco de pavo. Además como el juego es puro cálculo de sumas y restas les sirve para coger agilidad mentál con esas operaciones.

Además de todo lo dicho es un juego muy bien de precio, yo lo compré aquí.

Me gusta y puede gustarte: Su originalidad, lo rápido que sale a mesa, las risas que provoca, fácil de jugar con jugadores de todas las edades, las ilustraciones, las balas y la dinamita, jugarlo con unas cervezas, su precio.

No me gusta y puede no gustarte: los piques que se dan, no es un juego para muchas partidas seguidas por lo estresante que es, que tus desperados sean el foco de los disparos de todos los demás.

4 comentarios:

Lethan dijo...

Gran juego, y muy buena reseña :D

Darth Txelos dijo...

Una reseña muy chula
he de añadir que a mi el juego este no me gusta, me estresa un montón, y ademas, como me suele tocar explicarlo a gente que no lo conoce, suelen tener la costumbre de ir siempre todos contra mi, con lo que encima siempre pierdo

http://darthtxelos.wordpress.com

Maskleto dijo...

Gracias por los comentarios y por atender a la reseña.

Fijate Darth que en tu comentario incluyes dos de las cosas que a mi menos me gustan del juego.;)

Aún así las cosas buenas son tantas que soporto esos pequeños defectos. :D

Alejandro Ramos dijo...

Nunca he probado el juego, pero por la reseña de Maskleto me da la impresión de como se junten en una partida un par de "locos" puede ser un descojone.

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