04 mayo 2011

Entre el Cielo y la Tierra

A los autores de juegos de mesa se les coge cariño (a veces tirria) de una manera especial. Para mi son casi parte del grupo de juego, hablamos de ellos con total familiaridad, estamos atentos a sus futuros proyectos y nos alegramos -o no- por sus éxitos. ¿Por qué?, en mi opinión una de las razones de esta conexión tan intensa entre creador-jugador es que, a diferencia de las novelas o películas en la que tus sentimientos te acercan a los protagonistas y no tanto al autor, en los juegos el protagonista eres tu mismo y el diseñador es como un "dios" que ha puesto reglas al universo de juego que vas a sufrir o disfrutar. Un dios al que puedes amar u odiar y del que no puedes negar su existencia.

Vale, vale, igual se me fue la mano y la realidad es simplemente que pasamos muchas horas disfrutando de sus creaciones, no de forma pasiva como cuando vemos una película, sino activamente, lo que nos acerca mucho más a su persona. Sea como fuere conozco a más de uno -y a más de dos- con la opinión que Wallace, Knizia, Bauza o Jensen (entre otros muchos) son más divinos que terrenos.

Por ejemplo, para nosotros Friedemann Friese es un tipo de extremos, dios o demonio, hay juegos que nos gusta mucho como funcionan y a otros no acabamos de cogerle el punto. En este caso Famiglia es de los primeros. Juego para dos sin muchas complicaciones pero que funciona muy bien, mucha interacción entre jugadores, una media hora de tiempo de juego y decisiones interesantes a tomar. Caerá reseña.

Luego le tocó el turno a Dominion Terramar de nuestro querido y beatificado Vaccarino, jugamos por primera vez con cartas de reino exclusivamente de este título para probar nuevas combinaciones y ver cual es la sinergia entre ellas. Terramar necesita del Dominion básico para poder jugar porque, aunque incluye tantas cartas de reino como este último, la caja no contiene ni dinero ni los puntos de victoria en forma de Finca, Ducado y Provincia. Claro que si tienes estos elementos del básico no hay problema en montar una partida sólo con Terramar como hicimos nosotros. 
Lo primero que nos resultó chocante fue lo poderosas que parecen algunas cartas de Terramar acostumbrados al básico. La carta Contrabandistas, por ejemplo, es demoledora y puede hacer una estrategia ganadora ella sola, su habilidad hace que al jugarla ganes una carta que haya ganado tu oponente en el turno anterior de coste 6 o menos. En la práctica significa que puede darte desde Oro a Ducados pasando por casi cualquier carta de Reino y todo ello sin contar como una compra y por 3 monedas que vale la carta, lo dicho, muy bestia. Otra que nos gustó mucho fue el mapa del tesoro, que eliminando dos desde tu mano te pone en la parte alta de tu mazo 4 cartas de Oro, listas para comprar una provincia en el próximo turno. 
Por otro lado notamos que Terramar no fomenta lo de hacer varias compras en el mismo turno, con sólo dos cartas en la caja que tengan este efecto. En nuestro caso no salió ninguna de las dos 

Terminamos la noche con Reiner Knizia, un autor al que no jugamos mucho, no sé si porque sus juegos tienen demasiados números o porque son bastante abstractos, lo que me percato los hace verdaderas creaciones divinas, porque con esos dos adjetivos -números y abstracto- madre mía, este tío es divino seguro. 
El caso es que como Yak no había probado Exploradores lo saqué a mesa, a mi el juego me agrada bastante pero a Yak no le entusiasmó, a Belén tampoco le entusiasma así que poco a poco yo me quedo sin oponentes y Knizia sin adeptos. Puedes leer más sobre Exploradores en esta minireseña.

LudopÁticoS: Maskleto y Yak [30.04]
Jugamos a:
Dominion Terramar (2 Partidas)
Famiglia (3 Partidas) 
Exploradores (3 Partidas) 

LudopÁticoS: Maskleto [04.05]
Jugamos a:
Onirim (2 Partidas)


5 comentarios:

Ratrap dijo...

Y no jugasteis con el barco fantasma o el pirata? esos sí cambian la cosa, así como el pueblo que te permite apartar cartitas. Lo mejor son el poder pasar de un turno a otro las cartas, ampliando la estrategia, la pena es que quizás siga pecando un poco de falta de ataque directo (anda q no estaría chulo "atacar" la isla o el poblado donde el otro almacena sus cartas o su oro ^_^)

Neiban dijo...

Interesantísima reflexión en los 2 primeros párrafos. Es cierto que a los diseñadores se les "tutea" más que a escritores, directores de cine, etc.

Para mí Knizia y Colovini son dioses. Mis dos autores favoritos y por goleada. Despues posiblemente hay un empate entre Kramer y Jurgen-Wrede.

Israel dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que comentas de los autores. Para mi Knizia es un fenómeno: Samurai, A través del Desierto, Battle Line... y otros muchos de gran calidad.
Otro que me encanta es Stefan Feld con grandes juegos como Notredame, En el año del Dragon, The Speicherstadt...
El que sigue en la lista es Uwe Rosenberg.
De Colovini aun no he probado nada aunque ya le tengo ganas.
Un saludo

Cartesius dijo...

Hola Maskleto!

Me ha gustado especialmente el comienzo del post, con un título muy chulo (el resto también está bien, claro ;))

Yo no tengo ningún diseñador preferido, me gustan muchos, aunque suelo bromear mucho con Wallace tratándolo de dios en plan "si Wallace quiere", "In Wallace I trust" y chorradas así :)

Un abrazo!

Maskleto dijo...

Saludetes a tod@s y gracias por los comentarios,

Ratrap, a mi me gustan mucho también las cartas esas de acción-duración, le dan mucha más profundidad al juego.

Neiban, tengo que seguir descubriendo a tus autores favoritos porque para mi todavía son grandes desconocidos.

Israel comparto a Uwe Rosenberg como un grandísimo autor. Stefan Feld es otro con el que quiero tener unas cuantas partidas más porque sólo he jugado Roma.

Muy bueno Cartesius lo de Wallace xD.

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