Hay ocasiones en que los astros parecen estar alineados, los signos zodiacales ser propicios, el viento soplar a favor y hasta la tostada caer con la mantequilla hacia arriba. Ayer fue uno de esos días que, tras una serie de catastróficas desdichas laborales, y cuando parece que no hay forma humana ni divina de enderezar lo que amaneció torcido, alguien que te conoce muy bien acaba proponiéndote una, a la postre, increíble velada lúdica, y es entonces cuando entiendes porqué sólo quien te entiende, entiende como entenderte.
"Jugamos a lo que quieras" - Abrimos la noche jugando nuestra segunda partida a Troyes. Ahora ya sabemos un poco mejor por donde van los tiros pero la configuración del tablero, al ser variable, hizo que no se repitiera ninguno de los oficios que salieron en la partida anterior, lo que habla muy en favor al juego porque nos planteó una partida completamente diferente y eso es pura rejugabilidad. Claro que también hizo que no supiésemos muy bien por donde tirar esta vez con todas esas nuevas opciones. Belén jugó a lo seguro y se dedicó a la catedral -muy habilmente, pues le tocó Urbano, personaje que premia al que más haya aportado al monumento- el problema es que es un lugar muy socorrido donde gastar esos dados blancos que no sabes donde meter y al final Urbano IV beneficia a todos los jugadores y no sólo a ti. También utilizó a menudo los arqueros y se dedicó a resolver eventos, lo que me vino fatal a mi que llevaba a Henry I como personaje, quien bonifica al que más eventos haya resuelto al final de la partida. Después de esta segunda partida hemos aprendido tres cosas: los puntos de victoria en cartas de oficio pueden ser decisivos; hay que conseguir un oficio que genere dinero lo antes posible porque con 10 denier al turno no da para nada; y madre mía que pocos turnos hay para hacer todo lo que quieres. Para los que gusten un eurogame jugable a 2, con interacción y duración unos 70 minutos os recomiendo Troyes.
"Ahora unos castillos" - y Hanabi vino a la mesa y vino seguimos bebiendo. Dos partidas a este juego del que os he hablado varias veces aquí y que se ha convertido en uno de nuestros descubrimientos en lo que llevamos de año lúdico. Cooperativo, elegante, difícil, exigente, intuitivo, realmente una creación excelente de Antoine Bauza -y van...- y que apenas ha levantado polvo. Recomendable una y mil veces, si no he hecho la reseña aún es porque quería probar antes Ikebana, pero como ya os he dicho otras veces, existiendo Hanabi dan tan pocas ganas de probar el otro.
"Saca el de los sueños" - Onirim es una de nuestras últimas adquisiciones y esta es la primera vez que os hablo de él. Preparo una reseña para final de semana, así que no desvelaré mucho más. Sólo decir que es un juego absolutamente hipnótico y más absorbente que una bayeta.
"¿Jugamos unas brujas?" - Para terminar, cuando ya le veíamos el fondo a la botella de vino, recuperamos uno de esos juegos que sacamos muy poco de la estantería sin saber muy bien por qué, con lo divertido que es. Os hablo de Du Balai, o Streghe Volanti, porque nuestra edición es la italiana. No olvides que aquí puedes ver la fotoreseña que hicimos hace unos meses, el juego es precioso. A esas horas de la noche mis facultades estaban bastante mermadas y mi capacidad visual era como la de un gato de yeso así que me caí de la escoba infinitas veces y nombré hechizos que jamás nadie se atrevió a pronunciar, pero menuda risa.
Troyes (1 Partida)